De una forma brusca hemos pasado de un largo y seco verano a un breve otoño que casi nos deja disfrutar del colorido de nuestros paisajes y de la rica cocina micologica de nuestros fogones, cuando sin darnos cuenta aparecen las primeras heladas y algunos aventajados copos de nieve. Esto me hace pensar que no sabemos nada de las negociaciones entre el ayuntamiento de Montenegro de Cameros, Mancomunidad de los 150 pueblos y Diputacion Provincial de Soria, en relación a las expectativas de uso y disfrute de locales como turistas de las pistas de esquí de fondo de esas humildes pero dignas instalaciones de Santa Ines.

Y yo me pregunto, como vamos a comercializar un producto turístico tan singular por su entorno si no sabemos si llegaran a un acuerdo las administraciones implicadas en su gestion; un proyecto confinanciado en su mayor parte con fondos europeos que sonrojaría al ministro de turno, si se enterase que no somos capaces de gestionar las inversiones que nos financian, tanto solo por la falta de dialogo y entendimiento entre administradores públicos, para colmo del mismo color  político.

Nos lamentamos de los grandes proyectos que se fueron a otros territorios y que hoy generan riqueza y puestos de trabajo, en épocas del año como son el invierno donde hay que echarle mucha imaginación para atraer a turistas a nuestras tierras, ya que siempre aparecemos en los informativos con el ingrato record de la temperatura mas baja de España junto con la provincia de Teruel. Esos proyectos se marcharon de aquí hace varias décadas y no hemos sido capaces de exigir lo que por nuestro abandono precisamos a gritos. Por suerte los dinosaurios se asentaron en nuestras tierras, pero dejamos que la Rioja primero y Burgos después nos dejaran con los restos del pastel; los orígenes de los primeros asentamientos humanos relacionados con el nacimientos de la agricultura y la ganadería, descansan en las planicies del sur de la provincia, sin olvidar los restos únicos en el mundo del elephan anitcus, que cualquier niño europeo ha estudiado en sus manuales de bachillerato, pero que no hemos sido capaces de ponerlo en valor como hubieran sabido hacer en otros territorios.